lunes, 15 de agosto de 2011

Ganas, pequeñas, pero ganas.

Poco a poco se enfria, como mi café.
Poco a poco desaparece, como tu olor en esta habitación.
Poco a poco se esconde, como el sol al atardecer.
Poco a poco se esfuma, como el humo de mi cigarro.

Y no haces nada por evitarlo, por agarrarlo con fuerza, por cogerlo y que no se vaya, para no dejarlo caer.
Supongo que soy ingenua por esperar un... "no se que", una palabra, un gesto, una llamada.

¿Dónde irán los sueños cuando no los conseguimos? Porque a algún sitio tendran que ir. 


Que putada! asumir que nunca tendrás lo que siempre deseaste y, parece sencillo, solo tiene que haber ganas, pequeñas, pero ganas, de dos.

Podría ahora contarte que pensé en quedarme descalza en la cama esperando que vengas sin salir del portal, y decirte que pasaba tardes mirando al espejo estudiando gestos por si te cruzabas... poder disimular y que me concentraba para mirarte a la cara mientras respirabas, pero no lo voy a contar.

El mundo va girando y yo trato de esquivarlo aunque se que tengo que despegar. Quizás intentas hacer de aquello tan grande algo muy pequeño y no lo quiero ver.
No se si toca besarte, acariciarte o marcharme.
Prometo mantenerme al márgen porque no depende de mi, ya no!

Tienes mi mano para cogerla y andar juntos el camino. Yo ya empecé a caminar y siento que te quedas atrás.
Si quieres encontrarme, sabes como hacerlo.
Solo hacen falta ganas, pequeñas, pero ganas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario